La vida
inexorable se descara,
con su capricho de sentencia impune.
Si ahora es
el amor el que nos une
¿Por qué con
la distancia nos separa?
Si tanto
añoro acariciar tu cara,
me obliga de
tus besos a que ayune;
como si
fuera un insensible inmune
que tus
amores no necesitara.
Entonces lanzo
un grito al infinito
¡Te adoro…
mi pasión es sobrehumana!
¡No me cabe este amor… te necesito!
Pero esta,
mi ansiedad nada se gana,
pues si en
la inmensidad viaja mi grito;
sigue estando
mi niña tan lejana.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario