- Tengo celos de ti. ¿Por qué negarlo?
- Tengo celos de ti, celos rabiosos;
- celos de la sonrisa de tu boca,
- celos de las miradas de tus ojos.
- Cuando yo no te oigo ¿Cómo hablas?
- Cuando yo no te veo ¿Cómo miras?
- Cuando no estoy delante ¿Cómo suenan
- los áureos cascabeles de tu risa?
- Tú sabes en los ojos de los hombres
- hay miradas impuras,
- que unas veces parecen que acarician
- y otras veces parecen que desnudan.
- Cuando un hombre te mira de ese modo,
- cuando te envuelve una mirada de ésas
- y sientes que resbala por tu cuerpo,
- ¿Qué es lo que sientes, di, qué es lo que sientes?
- Yo puedo adivinar qué pensamientos
- laten en ti cuando de mí te acuerdas;
- cuando es de otro el recuerdo que te asalta,
- ¿Qué es lo que sueñas, di, qué es lo que sueñas?
- Yo te he visto mil veces temblorosa
- ante el fervor de mis ardientes frases,
- con los divinos ojos entornados
- y los húmedos labios anhelantes.
- Embaída de amor, desvanecida,
- cuando soy yo el que de amor te habla.
- Si las palabras son las mismas dime:
- ¿Cómo te suenan de otro las palabras?
- Tú juras que me has dado
- tu corazón, tu cuerpo y tu cariño;
- pero nunca sabré si tras tus ojos
- se esconde un pensamiento que no es mío.
- ¡Y qué me importa tu cariño entonces,
- qué vale la escultura de tu cuerpo,
- si son los pensamientos de tu alma
- como villanos que arrebata el viento!...
- Josseph
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Celos
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