miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sabiendo quien eres (Ensayo)


Quien dijo que no lucha por causas perdidas, es aquel que probablemente esté surgiendo de las cenizas con más vigor y más fuerza. 
Se dice que la única forma de ver el momento de más esplendor del Fénix es cuando sus alas se despliegan desde su tumba, cuando ya todos se fueron y no pueden apreciar su magnitud. 
Un poco Fénix y un poco Mar, no dejo de ser yo. Aunque los golpes sean cada vez más duros, más brillante me alzo entre los cielos de mi corta eternidad, más ajeno al dolor y más fuerte.
Pobres las almas anónimas que buscan el secreto aquel capaz de enloquecer. Tristes y malditas queriendo abatir aquello a lo que no pueden llegar. 
¿Qué tan duros pueden ser los golpes que reciben las sombras? ¿Qué tan dolorosos para las sombras y qué tan agotador para nosotros mismos? 
Una vez, más allá de mi vista, cuando el tiempo para mí no tenía límites, me sentí Justo. Sentía que la Verdad estaba de mi lado, ignota presea que es tan sabia que no toma partido por lucha alguna. Y hoy aquí, sentado frente a una pantalla, jugando a ser Mar y sintiéndome Fénix, solo soy un poco más sincero, un poco más temeroso y por eso cada vez un poco más humano.
Si bien la Soledad no deja de ser mi aliada, aveces me hallo rodeado de gente. Ella, aún así puede envolverme en su nebulosa, haciéndome escuchar mis silencios, mis pensamientos, mis recuerdos. No me dejará, porque le gusto demasiado y me necesita tanto como yo a ella. A esa crueldad fría y majestuosa que es la soledad, la conozco desde mis entrañas; me hipnotiza y me atrapa.
La soledad somos nosotros mismos en compañía del pasado, ese que nos gustó nos atrapó y hoy quisiéramos volver.
Sentado en la colina de mi vida, viendo con un poco de nostalgia mi pasado y con mucho cansancio mi futuro. Disfrutando el éxtasis de saborear las palabras, una vez más, sabiendo que en su abrazo podré alejarme de esta realidad que es tan fría y tan tangible que da miedo. Sabiendo que detrás de un placar, duerme la locura disfrazada, y a una distancia imaginaria de mí, lloran las lágrimas que no puedo evitar. 
Luchas perdidas no habrá en mi camino. Sepa el mundo que descubrí que cada batalla que perdí es por que nunca la luché. Pero hoy mi esperanza espera y aunque deba pagar mi tardía resistencia, después de haber flaqueado varias veces, mi camino está más empinado y más rocoso. Piensen algunos que lamentablemente, por que justo en el momento en que mis piernas están más fuertes y mi cuerpo renovado después de haber sido curtido por el calor del Sol.
Y allá estás y me esperas, sé que vale la pena descubrirte un poco más, por el resto de mi vida.
Aunque la Soledad me siente a su lado, y me abrace haciéndome saber la lujuria de su inmensa eternidad, y aún sabiendo que no podré nunca estar sin ella, sé que con el tiempo que nos queda por delante aprenderás que somos uno, y te dejarás enloquecer por el abrazo de nuestra alma solitaria. 
Aquí estoy cada día. Menos soy yo y más próximo a lo que tú quieres que sea. 
Más de nadie, más fuerte. Mi energía hecha dos almas, hoy lloro, lágrimas que deberían ser mías; pero aguarda la Alegría que espera sentada en un rincón, porque su timidez no le permite acercarse. Más de nadie, pero a tu lado, sabiendo quien eres, y con temores a que serás...

Sigo aquí... siempre estoy, aunque un poco más lejos de vez en cuando, para poder apreciar la esencia de aquello que en la cercanía sólo se desdibuja...

Josseph


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